¡Cuidado con el pasaporte!
Es la advertencia que lanza el nuevo trabajo de Adela Picón. 'Pass auf!' es un proyecto de arte público en torno al tema de las naturalizaciones en Suiza, país donde reside las artista española desde 1992. 1.200 personas han participado en este proyecto interactivo que "va más allá de la política".
¿Qué cualidades determinan la integridad de un ciudadano? ¿Ser fumador, cinéfilo o deportista son factores decisivos para otorgar o retirar la nacionalidad helvética? ¿Qué características necesita reunir un individuo para ser digno del preciado pasaporte rojo con la cruz blanca?
A estos interrogantes quería dar respuesta el proyecto interactivo 'Pass auf!', de Adela Picón. Con la colaboración de su marido, Mauro Abbühl, la artista española desarrolló una página Web (www.passauf.ch) que invitaba a toda persona interesada no sólo a solicitar el pasaporte suizo, sino también a votar las candidaturas ajenas. Incluso cabía la posibilidad de retirar la nacionalidad helvética a quienes no la merecían.
Obviamente, estamos hablando de 'pasaportes virtuales', de un proyecto artístico concebido como un 'juego', al que se prestaron 1.200 personas a lo largo de cinco meses. Una participación "fantástica en un proyecto de arte", se felicita la artista.
Paradojas del sistema
La idea inicial de 'Pass auf!' se remonta a la votación popular de septiembre del 2004, cuando los suizos rechazaron facilitar los trámites de nacionalización para los extranjeros de la segunda y tercera generación.
Adela Picón se sintió indignada. No concibe que en un país que se precia de ser democrático, se tolere hoy día que los hijos y nietos de inmigrantes nacidos y criados en Suiza no reciban automáticamente la nacionalidad.
"Yo soy española naturalizada en este país por haberme casado con un suizo, pero puedes nacer aquí y no te la dan", sentencia. "¡Es que no deja de tener cierto surrealismo!"
En ese sentido, reconoce que 'Pass auf!' "se ríe de un sistema banal y absurdo" y critica la política de extranjería, así como ciertas actitudes xenófobas en este país. "Vale, puede haber una denuncia, pero el sentido del proyecto eran otras cosas", recalca.
"Quiero dejar muy claro que yo no creo que un proyecto de arte pueda cambiar ni convencer a nadie de nada, ni cambiar ni influenciar la política". Además, este proyecto "va más allá de la política".
Belén Couceiro
swissinfo, 4 de noviembre de 2005